La práctica de la sensorialidad es algo profundamente natural en las personas. Aunque el ritmo habitual en el que nos desenvolvemos en las sociedades modernas dificulta enormemente esa naturalidad. Nosotros nos regalamos y ofrecimos la posibilidad de un fin de semana dedicado a ello.

La sensorialidad, o consciencia sensorial, nos ofrece el regalo de volver a conectar con el instante presente. Nos regala la oportunidad de comunicar con lo que está pasando AHORA, nos invita a abrirnos a lo que está aconteciendo y, con ello, poder responder a lo que el momento pide. Sin automatismos, liberados del “tener que”, frescos para sentir la espontaneidad y la vitalidad de desenvolvernos en la vida liberados de condicionantes y estereotipos.

Como cada año, este “bombón” de curso nos colmó de inspiración, autenticidad y bienestar.

En Febrero del 2018 podremos experimentar un fin de semana de sensorialidad en la naturaleza Una auténtica oportunidad de regresar a casa.

“Te vienes?

 

En palabras de Charlotte Selver, difusora del método:

…Lo importante aquí es que a menudo un simple cambio de actitud puede provocar un cambio formidable. Un cambio en tu participación interna puede provocar un gran cambio en tu participación externa. Si sois sensibles en la relación con otra persona -sea en recibir algo o en dar algo, sin estar pensando en ello o controlándolo- podéis permitir, momento a momento, una mayor presencia de vuestro ser en aquello que está aconteciendo. Y suponiendo que algo os haya tocado, u os haya conmovido, y después de la sesión os encontréis con vuestros compañeros en otro lugar. ¿Continúa la sensibilidad, o caéis otra vez en la vieja forma de no-relación? Lo que Elsa Gindler me enseñó fue a reconocer la diferencia.

Ayer hubo personas que trabajaron juntas y no se conocían. Esto es algo muy bonito y que forma parte del tiempo que compartimos; si todo va bien, nadie escoge, todo el mundo trabaja con la persona que resulta tener más a mano. Y también podríais trasladar esto a vuestra propia vida, cuando os encontráis con gente a la que no conocéis. Generalmente observamos a la persona, y le tomamos la medida de muchas maneras diferentes. ¿Cuál es su estatus social? ¿Me gusta su apariencia? ¿Cómo va vestida? ¿Cómo viene hacia mí? Y así sucesivamente. Y según todo ello, reaccionamos. Hay gente que nos cae bien desde el primer momento y otra que nos disgusta. Y mucha gente tiene el hábito de escoger rápidamente un grupo de personas con las que “quiere trabajar” o “no quiere trabajar”.

Ahora bien, en ese momento en el cual os vais volviendo más sensibles y tiernos, también podéis abandonar esto gradualmente. Y quizá ya no seáis capaces de hacerlo más, porque os dais cuenta, de manera profunda, de que todas las personas a las que encontráis son seres humanos;  todas tienen algo que dar y algo que recibir de vosotros.

Es posible, en los sencillos experimentos que hacemos aquí, desarrollar una actitud de más paciencia, de más sensibilidad, de no querer resultados inmediatos, de no querer cambiar en seguida a una persona por “aquella que debería ser”, como si tuviera que estar hecha a mi medida. Pueden ocurrir cosas sorprendentes  entre personas que al principio no se agradan en absoluto. Esto será así, cuando sea factible para vosotros quedaros en un estado de calma, no-selectivo, de ser humano a ser humano, y cuando comprendáis mucho más acerca de la vida de los demás. Muy a menudo la gente llega llena de enfado, decepción, y frustración, e inmediatamente te rechazan cuando quieres acercarte a ellos. Se necesita una gran dosis de paciencia, predisposición y buena voluntad –y, si lo puedo llamar así, amor- para cambiar esa relación y actitud inicial, progresivamente, por otra más prometedora.

Despertando. Charlotte Selver

Ver algo de Sensory awareness explicado por Charlotte.

 

Toque sin propósito

Jugando con los vínculos

Confianza en el soporte

Buscando equilibrios

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