El último y quinto yama es APARIGRAHA. Significa desapego y por tanto también austeridad. Limitar las posesiones a lo que es fundamental y no pretender tener más de lo que es realmente necesario.

Los practicantes debemos de estar en la observancia, debemos darnos cuenta de que las posesiones tienden a enredarnos, a demandarnos tiempo y a ser fuente de preocupaciones. No es que las posesiones sean en sí mismas malas. Es la relación de apego hacia ellas, identificándolas como fuente de satisfacción o felicidad, lo que nos encadena y esclaviza. No es casual que los monjes de todas las tradiciones renuncien a las posesiones y solo les ocupe lo esencial: trabajo espiritual y, en el plano material, lo estrictamente necesario para mantener la vida y la energía para continuar practicando.

Desde un punto de vista más amplio. la renuncia también abarca el deseo de  obtener un resultado, el desapego a las personas, el desprendimiento de las emociones y pensamientos; e incluso a la idea de lo que somos y como somos. Conocer que nada es permanente y por tanto saber desprenderse de cualquier idea, intención, esfuerzo y deseo de mantener en el tiempo o perpetuar algo. Nada es estático, nada es para siempre. APARIGRAHA es vivenciar y aceptar los cambios.

El concepto opuesto se conoce como Upadana, traducido como apego. El apego, la incapacidad para practicar el desapego, se ve como el principal obstáculo hacia una vida serena y plena. Muchas  tradiciones identifican la falta de APARIGRAHA con las preocupaciones continuas y la falta de quietud producidas por el deseo y las ambiciones.

El desapego libera del deseo, y como consecuencia del sufrimiento. El desapego no significa que uno no deba poseer nada, más bien significa que nada debe poseerlo a uno.

Como punto de inicio en la práctica del desapego podemos preguntarnos si es estrictamente necesario aquello que deseamos tener o sentir.  Cuestionarnos cuanto esfuerzo y tiempo me puede suponer obtenerlo y mantenerlo, etc..  Irnos acostumbrando a vivir con lo esencial y disfrutar plenamente de ello mientras dure. Sin más.

Sólo nos queda empezar y ver que pasa. ¡Ánimo!

 

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