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Ahimsa es una de las 5 abstenciones o Yamas que propone Patañjali  y cuyo desempeño, al igual que las observaciones o Niyamas, son de obligatorio cumplimiento si realmente queremos hacer un cambio trascendente y evolutivo como SERES HUMANOS. En la práctica del yoga, los Yamas y Niyamas templan el instrumento del practicante permitiendo entonces que la realización de las asanas tenga un efecto energético armonioso en el aspirante

Ahimsa es la abstención de toda violencia de acto, palabra y pensamiento.

Si pretendemos alcanzar la serenidad de la mente, requisito para liberarnos del sufrimiento y acercarnos a la felicidad y a nuestra verdadera esencia espiritual, debemos abandonar la violencia.

Establecerse en la no violencia es una característica de la aceptación de si mismo y sus limitaciones. La realidad nos dice que no somos perfectos, es preciso que lo aceptemos en vez de ocultar con la violencia los límites que no soportamos tener o ver en los otros. Conocernos y aceptarnos verdaderamente es esencial para poder emprender un camino de crecimiento sin dañarnos.

La no violencia no tiene sólo consecuencias a nivel interno de paz y serenidad mental, sino que también acarrea  implicaciones sociales. A este respecto Patañjali  cita: “Cuando uno se establece firmemente en la no violencia, en su entorno se da la supresión de la hostilidad”.

Una buena forma de empezar es incorporandola a tu practica de asanas. Como recordaba B.K.S. Iyengar:

“Cuando llevas tu asana a limites excesivos que perjudican y lesionan tu cuerpo o irritan tu mente, estas siendo violento porque estás matando a tu cuerpo. Cuando tu asana es indolente y tu mente permanece obnubilada en tu practica, estas siendo violento porque estas dejando morir a tu cuerpo”.

O también  reflexionar acerca de la violencia que entraña la industria dedicada a la alimentación  cuyos productos estan directamente asociados con la carne o el pescado. Es posible que una reflexión seria nos pueda ayudar a ser más responsables y comedidos a la hora de elegir lo que comemos.

Se me ocurren mil ejemplos cotidianos tales como la actitud hacia la persona que se adelanta en la cola del supermercado, o el comportamiento que adoptamos al volante cuando conducimos. Todos los momentos son buenos momentos para practicar Ahimsa. ¿Por qué no comenzamos hoy?

Tal vez te sirvan estas 5 propuestas:

-Alberga pensamientos positivos

-Habla despacio y elimina las palabras hirientes

-Intenta ser amable y no ofendas a nadie

-Reemplaza el odio por el amor en todos los momentos del día que te sea posible.

-Acepta que la no violencia absoluta es muy dificil. Se paciente.

 

 

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