Felicidad. Objetivos vs propósito 3

Este es el tercer y último post sobre la felicidad y los cuatro pilares que venimos tratando con anterioridad. Puedes consultarlos aquí. En este post hablaremos sobre el cuarto pilar. 

La narrativa.

Para ayudarnos a encontrar una vida con sentido es importante las historias que nos contamos, el guión de nuestra vida.

Unificar las experiencias que hemos vivido dotándolas de un hilo argumental. Un proceso que otorga sentido a nuestras vivencias y nos facilita entenderlas más allá de una simple secuencia de acontecimientos desvinculados unos de otros nos ayuda a sentir quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos. Además de ello, es también esencial analizar las historias que nos contamos, el contenido de ellas y nuestro diálogo con nosotros mismos.  

Según Emily Esfahani, las historias que nos contamos suelen tener que ver con diálogos del tipo «me pasó algo bueno pero luego se estropeó» o… «me paso algo malo pero lo superé y gracias a eso pude crecer y aprender». Son las llamadas historias de contaminación y de redención respectivamente. 

Contrariamente a las personas  que se cuentan historias de contaminación, las que sienten más sentido en su vida suelen narrarse sus propias historias desde los parámetros de redención, en los cuales los factores importantes tienen que ver con la esperanza, el crecimiento, el amor, el aprendizaje, la voluntad, la superación, etc..

El cerebro humano tiende en una proporción de cinco a uno a maximizar los detalles negativos en las historias en detrimento de los positivos. Esto supone que magnificaremos las cosas negativas que nos suceden y tenderemos a relegar y olvidar las positivas. Con lo cual nuestro discurso suele ser de contaminación.

La buena noticia es que aunque los elementos de redención no aparezcan en las historias que nos contamos, ello no significa que no podamos encontrar sentido en nuestra vida. Podemos cambiar la forma en la que nos relatamos nuestras propias historias. Siempre y cuando no cambiemos los hechos. Para ello necesitamos editar lo que nos contamos y, por tanto, un proceso de análisis en el cual nos cuestionamos qué pruebas tenemos sobre los hechos negativos que nos relatamos y, qué nos hace sentir que son así. A la vez nos planteamos que cosas positivas podemos añadir a esta narrativa que nos estamos diciendo para poder contarnos una historia más redentora.

¿Cómo puedo empezar?

Tal vez podemos empezar a encontrar inspiración para ello en las biografias de personajes cuyas vidas discurrieron por estos valores y encontrar sentido en las nuestras propias. O leer novelas épicas en las cuales, el héroe cargado de voluntad y esperanza, encontró los recursos para sobreponerse a las adversidades de la aventura y conseguir el elevado propósito.

Te dejo un video de Emily Esfahani para que puedas escuchar su interesante ponencia.

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